4 de octubre de 2010

Venga arrímese aquí

Venga, pase adelante. No se preocupe por si mira todo blanco, debe ser el detergente que uso.

Venga, pase adelante, no tenga pena. No le ofrezco algo de tomar porque se me quebraron todas las copas. Venga, cocinare algo para los dos. Le aseguro que le gustara lo que cocine. ¿Qué pasa, mira algo?, no se preocupe, acabo de remodelar las paredes, las pinte de blanco pensando en usted. También le aseguro, que si se queda conmigo, comprare una mesita y mandare hacer una ventana en la pared que a usted le guste, también ampliare la puerta. Nos reiremos juntos en aquella esquinita. Siéntese, sé que el suelo está frío, pero es cómodo allí. Como le digo, si se queda conmigo comprare dos sillas una para usted y una para mi.

No se asuste, no me mire así, que me asusta a mí también. No la voy a regañar porque se siente ahí, mañana en la mañana, vienen a ordenarme la cama. Me pondrán una sabana mucho más blanca que esa. No se preocupe por los quiebres, mañana la plancharan también. Si se queda, también pondré cerámica en todo el cuarto, no importa que sea de arcilla, pero la pondré. Si, buscare el color de la porcelana de sus uñas. No me mire tanto la camisa, que de tanto verla se me aja y se me hace negra. ¿Le gusta el color, o le gusta que no me deja hacer fuerza?. No se asuste, no corra, soy loco pero no como. Venga, soliloquiemos juntos y me ayuda a blanquear todo mi cuarto con este detergente que compre.

28 de septiembre de 2010

Tengo que salir

Tengo que salir. Regresare dentro de un par de renglones más adelante. Tengo hambre y no quiero cocinar.

Tengo que callar este concierto en do bemol de mis vísceras. Me levanto, busco algo en el refrigerador, ese que le da belleza a la pared opuesta a mi cama, donde con placidez y lucidez parpadean a diario mis sueños. Abro la puerta de aluminio elegante, y no encuentro nada. Mi apetito se aglomera en el interior de mi cuerpo. El sonido tosco del refrigerador altero mi gula. No hay nadaaaaaaaa.

Tengo que digerir algo. No sólo la canastada de malas noticias que acabo de ver y escuchar en el televisor. Me levanto de nuevo. La cafetera me llama. No, no quiero café. La cafeína hace estragos en mis noches suaves, diáfanas y silenciosas.

Tengo que decidir en este momento. ¿Salgo o no salgo? Rotundamente grito que si. Hay un problema, no encuentro la llave, tendré que ir caminando. La alarma del reloj suena diez veces indicándome la hora. Ya es noche allá afuera ¿Acaso aquí no? Además es peligroso. Bueno, no comeré hoy. Comeré hasta que el miedo flaquee en mi interior, pero sí seguiré escribiendo, aunque, cuando termine no me guste y lo delete. Y las ganas de digerir algo sigan, y yo siga con la manía de no querer cocinar. 

17 de septiembre de 2010

Gustos

Me gusta la sencillez, porque la puedo tocar. Me gusta la naturaleza, porque la puedo sentir. Me gusta sentirme cerca, aunque este tan lejos. Me gusta ser flaco, aunque coma demasiado. Me gusta todo lo que persibo. Me gusta lo que me gusta, porque me gusta demasiado.

14 de septiembre de 2010

Independientes ¿o no?

"país mio no existes
sólo eres una mala silueta mía..."


(Roque Dalton, Taberna y otros lugares)

31 de agosto de 2010

Punto de vista...

...Hablaba pausado...

"Mira la Ana bajándose del carro del jefe, a estas horas de la noche y sobre todo en día Domingo", observa la vecina a su comadre.

...Ojos marchitos...

"La prosperidad de esta empresa descansa en la calidad de su personal. Su currículo para el puesto de bodeguero me parece muy bueno, sin embargo no tenemos plazas disponibles", argumenta falsamente el gerente del negocio.

(Daniel Joya, Sueños de un Callejero)

30 de agosto de 2010

Necesidad

Por razones de la vida me gusta escribir. Aunque en estos momentos, en estos días, el tiempo se me a escaseado. Necesito más tiempo, necesito escribir, necesito oscuridad para darle vida a un par de cuentos que tengo a la deriva. Necesito silencio, necesito la Nueva Gramática, necesito quitarle el polvo al viejo diccionario que me acompaña. Necesito un café para revolverlo, y ver como se desgastan los segundos y minutos de mi vida. Necesito sacar un par de ideas del vació, de allí donde la luz es escasa, y se necesita encender una vela para que el cerebro logre cuajar las ideas que están a la deriva. Necesito hojear mi vieja agenda, tengo que quitarle el polvo y seguirla usando. Necesito seguir leyendo a Garcia Márquez y a Julio Cortázar. Necesito pensar en algo, necesito ya no perder mí tiempo.
Necesito escribir más aquí. Lo hare. Lo invito, venga!! soliloquiemos juntos.